Íbamos preparados para compartir con los chicos y con los maestros el taller de panadería. Antes de viajar a Catamarca recibí un último correo en el que se nos indicaba que fuésemos preparados para trabajar junto a los chicos...y en este segundo día no podíamos olvidar los delantales. Luego del desayuno ¡se armó el taller!
Se hicieron las filas para lavarse las manos y fueron apareciendo con sus cabezas cubiertas por gorros...

